Nos despedimos y marchamos para Urbasa, con parada para dormir en Estella. En la cual, antes de llegar, tenemos un encuentro con la Foral, con la cual, simplemente caen unas palabras y unas orientaciones, y como no... tenía que aparecer entre medias, un San Fausto, pero para su asombro, lo dejamos para otra vez.
No pudimos acabar de ver Urbasa desde arriba y la planicie haciendo ruta en bici, debido al tiempo, así que dejamos pendiente el volver dentro de poco. Y tras esto, decidimos volver a Estella a por más pintxos, y recorriendo algunos rincones de la mano de Andoni aunque volveremos para fiestas.
Hablamos con Javi para ver si nos veíamos. No pudo ser debido al tiempo y a un poco de falta de salud por la peque Irati. Aun así nos asesoró sobre qué podíamos hacer al día siguiente. Así que cambiamos un poco los planes y fuimos derechos para Azuelo y la Sierra de Codés. Plantando la furgo en la plaza del Ayuntamiento, placíamos tranquilos la noche mientras la lluvia, el aire y el frío crecían ahí fuera.
Domingo, 15 de Abril. Sigue el tiempo revuelto, y vislumbramos nieve bastante cerca. Codés se tercia bonito y se deja entrever, pero sin querer, añadimos más proyectos a nuestra lista. Vamos para Logroño y ahí decidimos ir hacia unos mallos que no sé porqué nos llaman. No están equipados, pero aún teniendo algo de idea de porqué, queremos comprobarlo por nosotros mismos. Así que plantando a la poderosa y dejándola a nuestra espera, empezamos a subir cual cabras hacia el pie de estos. Mientras tanto...llueve. Y allí estamos, probamos a subir más arriba e incluso a trepar, pero no es suficiente la intención, se hace tarea ruda el escalar, coges y se cae. Coges y se desprende. Alguna mano y pie se dejan, pero ahí lo tenemos, el porqué de esa falta de equipación. A pesar de esto, no nos quita admiración, son preciosos. Una más de pintxos y....empieza a vérsele el final a este viaje...
Paradica en Ablitas, últimos disfrutes en familia del Domingo y en la intimidad, un último documental sobre la montaña "En busca de la ola perfecta", de "Al filo", con Iker Pou y Josune Bereziartu, y una completa admiración.
Lunes 16, Andoni aún se queda unas horitas por Ablitas, y "disfrutamos" de un penúltimo madrugón, pues he de marchar para Zaragoza, al cole. Después regresa junto a mí, e intentamos quedarnos con cada instante, con cada rincón, con cada palabra. Vemos juntos una película, "Las flores de Harrison", alguna lágrima por ella y por la inminente despedida, unas caricias y abrazos... madrugón y despedida en la estación, unas "últimas" lagrimicas, pero somos conscientes de que lo hemos elegido en la libertad, y es ley de vida, siendo partícipes de que nos queremos un poco más que ayer y menos que mañana, cruzamos las últimas miradas, palabras, susurros, que dan al alma esa energía que necesita para decir ese último "adiós", nutriendo los corazones y las cabezas con esa esperanza...de pronto...un bonito y nuevo reencuentro. Y con una última sensación recorriendo todo el cuerpo de sentirnos increíblemente... afortunados.
Paradica en Ablitas, últimos disfrutes en familia del Domingo y en la intimidad, un último documental sobre la montaña "En busca de la ola perfecta", de "Al filo", con Iker Pou y Josune Bereziartu, y una completa admiración.
Lunes 16, Andoni aún se queda unas horitas por Ablitas, y "disfrutamos" de un penúltimo madrugón, pues he de marchar para Zaragoza, al cole. Después regresa junto a mí, e intentamos quedarnos con cada instante, con cada rincón, con cada palabra. Vemos juntos una película, "Las flores de Harrison", alguna lágrima por ella y por la inminente despedida, unas caricias y abrazos... madrugón y despedida en la estación, unas "últimas" lagrimicas, pero somos conscientes de que lo hemos elegido en la libertad, y es ley de vida, siendo partícipes de que nos queremos un poco más que ayer y menos que mañana, cruzamos las últimas miradas, palabras, susurros, que dan al alma esa energía que necesita para decir ese último "adiós", nutriendo los corazones y las cabezas con esa esperanza...de pronto...un bonito y nuevo reencuentro. Y con una última sensación recorriendo todo el cuerpo de sentirnos increíblemente... afortunados.





